“Esa sensación de estar en el hogar”

por Florencia Soler

La Escuela de la Nueva Cultura “La Cecilia” fue fundada hace más de veinte años (en 1991) por Ginés del Castillo y su esposa Nancy Giudici, acompañados por algunas familias interesadas en dar a sus hijos una educación diferente. En la actualidad, la escuela está formada por un equipo de conducción y educadores interesados en seguir indagando y viviendo la filosofía que dio origen al espacio, a la vez que contagiar esas ganas de vivir la educación desde otro lugar, introduciendo cambios en el sistema oficial o ayudando a nuevas experiencias que emergen en distintas partes del país.

La Cecilia es un bello lugar, tanto desde lo visual -con una verde extensión de campo rodeando las aulas en forma de casitas- como en lo interior. Si bien se trata de una escuela autorizada legalmente, yo diría que su práctica y sus objetivos exceden por mucho la mera palabra “escuela”. En base a mi experiencia, puedo decir que resulta imposible estar ahí como si fuese un “trabajo”, un trabajo cualquiera, un trabajo más. Cada cosa que sucede te intercepta, te cuestiona, te muestra desde otro lugar la educación y la vida, en un ambiente amigable y “desestructurado” -según lo expresan algunos- pero con un orden perfecto que se mantiene implícito en el transcurrir de la vida escolar. El espacio invita a que cada uno lo haga propio; genera esa sensación de estar en el hogar, o de hacer de él un hogar, una parte fundamental de nuestras vidas. Es ese lugar al que llegamos sin saber que lo buscábamos.

1-AtelierAlcanza como muestra de todo ello la entrevista de trabajo que me permitió iniciar mi actividad en La Cecilia, allá por los meses finales del año 2011. Desde un comienzo, todo se mostró muy distinto a lo que mi cabeza podía imaginar que sería una “entrevista de trabajo”. Ginés me hizo algunas preguntas, de las cuales la más desconcertante creo que fue: ¿Qué te gustaba hacer a los ocho o nueve años? No recuerdo bien qué respondí; pudo haber sido algo relacionado con dibujar o bordar, y sobre todo, con la hermosa sensación de tener ocho años, cosa que a los nueve me hizo seguir diciendo que aún tenía ocho.

CÓMO LO QUE EMPIEZA…

La primer propuesta en la que participé consistía en un taller de un mes de duración con chicos de secundaria divididos en grupos que llamamos “socio-afectivos”; es decir, grupos de chicos con edades y afinidades cercanas. Yo debía saber que los estudiantes no estarían obligados a ir a mi clase -así como a ninguna otra-, y que podían elegir hacer o no las actividades; el solo hecho de ingresar al taller no los hacía cautivos, es decir: no estaban obligados a permanecer si no les interesaba la propuesta.

Una experiencia que recuerdo en particular de ese taller tuvo lugar con los estudiantes más grandes, del grupo 8 (4to y 5to año de la secundaria). La percepción inicial que tuve al ingresar a la sala fue que los cinco chicos que me esperaban eran realmente grandes; ¿o fue la pequeñez que sentí ante ellos?… La idea era hacer un “clínica de dibujo”, en la cual aquellos que ya dibujaban podrían mostrar sus producciones, a la vez que consultar y aprender un poco más sobre formas, técnicas y estilos. El escenario inicial que yo me imaginaba era muy claro: entrar, presentarme, proponerles la actividad que realizarían, atendiendo a las consultas o preguntas que fueran necesarias… Sin embargo, lo que sucedió fue completamente distinto a eso: Creo no haber llegado siquiera a presentarme, cuando uno de los estudiantes me interceptó proponiendo que en el taller se trabajara la figura humana. Tardé unos instantes en reaccionar, en darme cuenta que ellos ya tenían una buena propuesta para la primera clase; enseguida estábamos analizando las proporciones de la figura y viendo cómo dibujarla…

2-afuera-aulaAl terminar el año, llegó también el final de mi experiencia docente en La Cecilia. Yo no lograba ver con claridad cuál podía ser mi oportunidad para continuar trabajando en la Escuela. ¿Había sido sólo una corta y linda experiencia? Mi despedida llegó en la última reunión plenaria del año, a la que fui como invitada. Ese parecía ser mi último recuerdo de aquel año en relación a la escuela. Pero, al momento de escribir este artículo, busqué entre mis correos electrónicos de aquel momento y di con uno de diciembre de ese año, en el que Ginés hablaba sobre mi experiencia en la Escuela y me enviaba los principios de La Cecilia. ¿Por qué me compartía aquel material si es que yo no continuaría trabajando en la Escuela?

…NO TERMINA, ¡CONTINÚA!

Al siguiente año, a unas pocas semanas de comenzar las clases y para mi total sorpresa, recibí una llamada de la Escuela La Cecilia convocándome a dictar la asignatura de Educación Plástica en el nivel secundario. Al iniciar, todo parecía muy similar a aquella primera experiencia de taller: Pasaba de aula en aula, de módulo en módulo, de grupo en grupo, y me encontraba esperando a que los estudiantes entraran a la sala o pasaran por las galerías; muchas veces estaba sola en la inmensidad del lugar. En algunos casos, los jóvenes habían sido aconsejados de asistir a las primeras clases del taller para “ver de qué se trata”; yo intentaba aprovechar esos momentos para charlar un poco y proponerles algunas actividades; sin embargo, el interés no se mantenía en el tiempo…

Promediando ese año, se tomó la decisión de volver a implementar -como se había hecho en ciclos anteriores- la modalidad de un día específico (los jueves) a los talleres -Plástica, Música, Educación Física, Teatro-. Como estos espacios transcurrirían en simultáneo, los alumnos podrían optar por ordenar sus jueves yendo a las distintas actividades o permaneciendo todo el día en uno de los talleres.

Recuerdo que mi Taller de Plástica ocupaba el aula 8, una casita roja al fondo de la Escuela, con ventanas a los lados. La primera clase en ese lugar fue bastante particular, fuera de lo corriente. Al salir del “Silencio” (reunión que se realiza al empezar cada día en el SUM -Salón de Usos Múltiples- donde todos los alumnos y educadores permanecen sentados 15 minutos en silencio) atravesé el campo hasta llegar a mi aula; mientras caminaba no vi a nadie en la puerta o en sus alrededores. Al llegar, encontré a una niña de primaria, con su carpeta y sus materiales. Cruzamos algunas palabras al entrar. La niña me contó que el día anterior Ginés les había dicho que trajeran todos los materiales con los que cada uno pensaba trabajar en el taller elegido; no sólo eso: la niña había traído también una idea ya pensada para la actividad en la que quería trabajar durante la clase. “Ah, qué bien”, dije yo para mis adentros. Ella, sin demorarse más, sacó todos sus materiales y comenzó a realizar la actividad mencionada. La verdad es que me quedé absorta durante toda la hora, mirando cómo la niña desarrollaba su propia tarea. En todo ese tiempo nadie más apareció ni se asomó a nuestro aula; parecia ser la única casita que quedaba en el mundo, como si nada hubiese a su alrededor. Ahí estaba esta pequeña, esta única alumna, mientras en mi cabeza se aparecían todos los interrogantes posibles: ¿Por qué tenía que estar yo ahí? ¿Qué debía hacer? ¿Qué me habían enseñado al respecto? ¿Cuál era mi idea de un profesor, según mi experiencia de alumna, o de la películas o libros?… No le encontraba explicación alguna a la situación. Mi experiencia en la condición de alumna tenía que ver con recibir al profesor que entraba y daba la consigna, la cual los alumnos debíamos hacer sin más. El mayor diálogo que se podía entablar con el profesor surgía al presentarse alguna duda. Viendo desde esta perspectiva la escena de mi Taller de Plástica en la casita 8 de la Escuela La Cecilia, no había ninguna razón que justificara mi presencia y permanencia en el aula. Sin embargo… me quedé. Me quedé a vivir esta nueva e inexplicable experiencia.

Ese mismo año me trasladé a otra sala a la que fueron acercándose más alumnos. Preparaba por lo menos tres actividades (mayormente técnicas) por jueves, pero en general los alumnos proponían otras o se iban interesando en algo en particular, decidiendo sobre la marcha el tiempo que duraría cada ejercicio y el nivel de profundidad con el que los abordaríamos. La asistencia de algunos era más constante que la de otros; había muchos que venían -como aquella primera niña- con la idea de hacer algo puntual pero sin saber cómo; otros, más curiosos, querían saber qué era “lo que se hacía en Plástica”. Así, la propuesta se amplió mucho, abordando distintas áreas dentro del arte: no sólo dibujo, sino que también escultura, confección de textiles, pintura, cerámica, etc.

3-AtelierDurante ese período del año, aprendí muchas cosas sobre los estudiantes; observaba especialmente cómo era su dinámica general y particular; los veía viviendo, moviéndose libremente: cómo se ayudaban los unos a los otros en un clima amistoso, cómo trabajan colaborativamente chicos de diferentes edades e intereses… Fue entonces que me di cuenta de lo que realmente quería para mi Taller de Plástica: Imaginaba un lugar donde todos pudiesen sentirse cómodos, un hogar donde se pudiese compartir y trabajar en conjunto. El aprendizaje ya no dependería exclusivamente de mi rol, sino que también se daría en relación al intercambio espontáneo entre un alumno y otro; se irían contagiando las ganas de experimentar y descubrir juntos todas las posibilidades que existen, y las que aún no, dentro del mundo del arte.

AL CAMPO DE AL LADO

En el año 2013, el espacio de los talleres (ahora bautizado como “el Atelier”) se trasladó al antiguo “campo de al lado”, un lugar al que se llega por un camino de árboles, pasando por el espacio de juegos del jardín. Se trata de una construcción horizontal con un portón y un cantero por delante. Su interior está cubierto de azulejos blancos, como si se tratara de un “baño gigante”. Al poco tiempo de empezar las clases, tomamos entre todos la irrefrenable decisión de arreglarlo, pintando el portón, el cantero… Poco a poco, fueron apareciendo distintas propuestas sobre las imágenes que le darían vida a esos azulejos blancos. La idea, nuevamente, era hacer del Atelier un hogar; como si se tratase de un lugar a ser vivido por un grupo de amigos que se juntan a hacer lo que 4-les gusta, donde todos los comentarios que se puedan hacer no resultan ofensivos, sino que se los reflexiona desde el vínculo, esa amistad que permite ver y analizar cosas juntos. Charlamos mucho sobre las relaciones de grupo, la intención dentro de la actividad artística, y nuestra identificación con aquello que producimos.

A la vez, se fueron ampliando los espacios y creció la concurrencia al taller. Fuimos formando entre todos un espacio donde podían convivir las propuestas de los alumnos, incorporando iniciativas que se publicaban previamente en un grupo en Facebook y vía mail. Estas actividades se ordenaban durante el día de forma distinta según cada chico; iban variando, descartándose algunas o profundizando un poco más en otras.

VIVIR EL HOGAR

Recuerdo que al cabo de mi primer experiencia en La Cecilia, mis inquietudes hacia el equipo de conducción tenían que ver con “saber más sobre la filosofía de la Escuela y cómo funciona”, solicitando que se me compartan documentos donde esa filosofía apareciese explicitada. Sin embargo, al año siguiente, cuando me hice cargo del Taller de Plástica, creo que prioricé conocer y descubrir la dinámica propia que tenía la vida allí. Quería saberlo todo, pero no en forma de concepto, de idea, de texto escrito. Quería -y así me lo propuse- ver en acción la filosofía del espacio, respirar ese aire y desentrañar cómo en cada cosa que allí sucedía estaba el centro, el corazón, la estaca inamovible a partir de la cual todo alrededor se ordenaba. En el ambiente mismo de la Escuela existe un orden y una armonía que están dados por esa dinámica según la cual no importa de qué estemos hablando: siempre hablamos “de lo mismo”; ese sentirse en un hogar, y si uno está en el hogar, hay respeto, hay afecto, hay confianza y se puede hablar sin miedo. Cada situación dentro de la Escuela invita a indagar sobre qué nos pasa con esa misma situación, cómo nos hace sentir, cómo actuamos en relación a lo que pasa, cómo interfieren los condicionamientos en nuestras vidas, impidiéndonos ver el presente teñido de pasado, y cómo vamos oscilando en cada situación entre lo que nos gusta y queremos que se repita y lo que no nos gusta y evitamos constantemente.

ESTAR EN EL HOGAR, CONSTRUYE EL HOGAR

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El hogar no es una creación del sentimentalismo,

es una creación surgida de un hecho
‑el hecho de que me siento en el hogar.
Vale decir que soy libre, que soy responsable, que soy afectivo.
La total responsabilidad es el sentimiento de estar en el hogar.

Jiddu Krishanmurti

“Los principios del aprender”

 

El relato de mi experiencia, aún joven e inquieta, al interior de esta escuela, finaliza con una breve anécdota que sucedió hace apenas unos días y que demuestra -por lo menos a mí me lo demuestra- que la vida en La Cecilia es sorprendente. Resulta que, durante un descanso al mediodía, cuando todos los chicos se estaban yendo a almorzar, y mientras yo anotaba la asistencia, entró a mi salón un chico. Se sentó exactamente frente a mí y me dijo: “Estoy acá, eso no pasa muy seguido. Aprovechá y enseñame algo. ¿Qué me podés enseñar ahora?” Me quedé mirándolo unos instantes, porque no entendía exactamente qué me querían decir esas palabras. Pasados unos segundos, ya estábamos dibujando, explorando sobre las distintas formas que puede tener la figura humana, el rostro y sus partes. Un rato más tarde, llegaron otros alumnos que se unieron a la actividad y que, pese a expresar continuamente que no les gustaba dibujar, terminaron siendo cinco o seis personas con las que compartimos un momento amistoso donde unos participaban activamente, otros observaban y opinaban, y juntos veíamos cómo se construyen las formas, qué nos ocurre cuando queremos dibujar algo, qué pasa si “no nos sale”, qué variantes nos ofrecen los trazos, las formas, las figuras…

Creo que ese “sentimiento de hogar” no ocurre sólo en mí, sino que está presente en todo, o más bien, en cada cosa que ocurre, en la responsabilidad, el afecto, la confianza: en ese creer que, de todo lo que sucede, somos parte.

4 ENCUENTRO KRISHNAMURTI – Cierre inscripciones

portada evento-03 sin logoInscribite hasta el día domingo 8 de febrero de 2015.

+info: http://www.lacecilia.org.ar/web/4encuentrok/

“Las Experiencias Educativas Alternativas como Laboratorios de lo Posible para la Transformación Educativa y Social”

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El 29-30 de Setiembre se desarrolló el II Encuentro hacia una Pedagogía Emancipatoria para Nuestra América, en el Centro Cultural de la Cooperación, C.A.B.A. En el mismo se presentaron más de cien trabajos, entre los cuales se encuentra el que expuso Ginés del Castillo, representando a nuestra escuela, bajo el título “Las Experiencias Educativas Alternativas como Laboratorios de lo Posible para la Transformación Educativa y Social”, que compartimos aquí.
Los trabajos restantes los podrán encontrar, en breve, en http://pedagogiaemancipatoria.wordpress.com/

 

 

Las Experiencias Educativas Alternativas como Laboratorios de lo Posible para la Transformación Educativa y Social

Ginés del Castillo

 La escuela ha muerto

Cuando uno conversa sobre educación en diferentes lugares del país, descubre que un elemento en común es el descontento. Nadie está satisfecho con la educación actual, unos por una razón y otros por otra; algunos porque consideran que no hay libertad y otros porque creen que no hay límites, unos por el exceso de contenidos y otros por la falta de aprendizajes y así en cada aspecto, de un extremo al otro. Por encima de todas las particularidades, ronda la sospecha de que “la escuela ha muerto”.

La transición

La escuela tradicional era aquella de la Revolución Industrial y la Modernidad, la escuela funcional al capitalismo y al control del Estado sobre los individuos, inmersa en una sociedad diferente a la actual.

Lo que ocurre es que la escuela tradicional aún está presente, pero ya no tiene el ímpetu que tuvo, cuando se le asignaba nada menos que un rol de ordenamiento de la sociedad, de un orden social naciente. Son muchas las razones por las cuales esa escuela ha perdido su lugar en nuestra sociedad actual pero, entre ellas, podemos distinguir el lugar que los medios de comunicación le han quitado en su misión de transmitir o de crear una particular forma de construir la realidad; la función de control ya no está, exclusiva ni prioritariamente, en manos de la escuela. Tampoco se necesitan hoy “ejércitos” de trabajadores a sueldo sino, principalmente, mano de obra muy calificada proveniente de los ámbitos universitarios y posgrados, reservados preferentemente a las clases sociales dominantes.

Estamos en un período de transición donde hay una escuela que ya no cumple ni tiene en claro sus funciones, pero no hay otra que la reemplace. Esto genera una diversidad de actitudes y respuestas.

La escuela ya no es la única que enseña

Estamos transitando una etapa “posmoderna” que todavía no tiene una definición propia: ya no es la modernidad pero aún no es otra cosa.

En esta etapa de transición aparecen nuevas formas y relaciones sociales y de producción, mayormente signadas por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Esto afecta también las formas de aprendizaje, que ya no están centradas exclusivamente en las escuelas tradicionales y aparecen distribuidas en diversas ofertas sociales y también en forma de auto-aprendizaje. La escuela ya no es la única que enseña.

Hoy, una familia de clase media con algunos recursos económicos, toma la escuela pública -estatal o privada- como un “tránsito” hacia la universidad, una obligación que no se cuestiona demasiado pero, al mismo tiempo, la “complementa” con otras actividades (idiomas, danza, música, artes plásticas, manualidades, deportes, por ejemplo), que encuentra en otros espacios no formales. Esto nos lleva a pensar que la igualdad de educación para todos debería contemplar esta posibilidad de ofrecer una educación con trayectos de libre elección a toda la población, en forma gratuita o asistida por el Estado. Utilizando un lenguaje gastronómico, significaría pasar de comer “el plato del día” (lo mismo para todos) a la posibilidad de comer “a la carta” (elegir lo que uno quiere comer).

El surgimiento de alternativas

En medio de esta situación, y un poco impulsadas por ella, surgen experiencias educativas alternativas desde diferentes sectores de la sociedad.

Algunas sólo pretenden suplir lo que consideran que el Estado no brinda a través de la educación oficial, pero la mayoría no nace como “proyectos” (un plan, un conjunto de instrumentos para un fin, algo que se lanza hacia adelante) sino como “huidas” o “escapes” del sistema educativo convencional, sobre el que se vierten diferentes miradas críticas.

Mientras algunos aún buscan en la educación formal una manera de obtener un mejor posicionamiento para la venta de su fuerza de trabajo, otros se preguntan sobre la racionalidad de esta forma de vida que se ofrece como única e inevitable y buscan otros horizontes para sus hijos y para ellos mismos.

Dentro de las alternativas que se generan, podemos encontrar desde los bachilleratos populares y las escuelas campesinas, hasta aquellas que optan por la escuela en casa o desescolarizar a sus hijos, pasando por diversidad de espacios educativos o lúdicos informales, apoyo escolar, innovaciones en las escuelas tradicionales de gestión privada o estatal y otras escuelas de diferentes tipos.

Estas experiencias alternativas a la educación tradicional muchas veces inician su camino  enrolándose en distintas corrientes pedagógicas, la mayoría de las cuales datan de principios del siglo pasado y ya están parcialmente incorporadas a las prácticas de la escuela convencional; en otros casos, suscriben a nuevas corrientes que están desarrollándose en la actualidad en forma incipiente, sin que se pueda hablar de una “nueva pedagogía”, sino de recortes de las conocidas más algunas didácticas que, en la mayoría de los casos no pasan de ser cuestiones instrumentales o cosméticas. Algunas permanecen en ese nuevo equilibrio o zona de comodidad sin grandes cambios, pero muchas -pasado el período de escape de lo viejo- comienzan a investigar en la práctica y a encontrarse con nuevos horizontes que hasta entonces no se vislumbraban.

Laboratorios de lo posible

En esta situación de cambios y de transición, las nuevas alternativas aparecen como verdaderos laboratorios donde se elaboran propuestas posibles para la educación del futuro y de una nueva sociedad. Como tales, muchas de ellas podrán hacer sus aportes a una nueva educación, aunque no todas prosperarán y tampoco tendrá el futuro un único modelo educativo. Nadie puede decir cómo será la educación del futuro, aunque muy probablemente no contará con escuelas tal como hoy las conocemos; cualquier intento de definirla no será más que otra idea que provendrá de lo conocido, de la memoria, del pasado, de lo viejo.

De todos modos, el presente ya reclama una educación que contemple alternativas y posibilidades de optar por diferentes caminos de desarrollo y no una única y monolítica oferta educativa al servicio de proyectos ajenos a sus intereses. Quienes trabajan transformándola en la práctica, saben que la educación del futuro está bajo sus pies, entre sus manos, cada día en que se abocan a su tarea como algo completamente nuevo, que no debe fidelidad a lo establecido.

La libertad de educar-se

Mucho se habla del derecho a la educación, pero no se ve cómo ese derecho termina convirtiéndose en una obligación impuesta sobre los niños y jóvenes desde el Estado, con la aceptación de las familias. Y la obligatoriedad no es sólo de educar-se, sino de recibir, aceptar y mostrar buenos resultados en lo que se les imparte o impone de una manera uniforme, sin distinción de capacidades e intereses, con fines que parecen humanitarios pero que, en el fondo, responden a un proyecto digitado por los intereses económicos y una concepción de desarrollo que no se puede discutir. El marco que los Estados y organismos internacionales aplican para esos fines es la escolarización obligatoria, la reclusión de las nuevas generaciones durante toda su niñez y adolescencia en ambientes que pretenden controlarlos, imponerles su visión del mundo y convertirlos en recursos humanos “bien educados”, de desempeño no conflictivo, basado en “valores”.

En este sentido, el desafío presente es poder pasar de una “educación para todos” a una “educación para todos… y cada uno”, que tenga en cuenta las capacidades e intereses diferentes, lo cual no puede ser un objetivo “de última” pero sí una propuesta estratégica para el momento actual ya que, sin eliminar la “escolarización” obligatoria, la limita y abre un escenario de libertad que puede tener su vida propia y ofrecernos resultados sorprendentes.

La supervivencia en la transición

Siempre vamos a abogar por soluciones que puedan hacerse transferibles a todos los que lo deseen; no obstante, en la transición educativa, cultural y social que vivimos, parece legítimo buscar soluciones de supervivencia, aunque a veces no puedan ser aplicadas inmediatamente a todos, ni todos las compartan siquiera.

Las iniciativas surgen muchas veces a partir de grupos de personas que se reúnen para crear juntos nuevos espacios educativos para sus hijos; también suelen ser iniciativas de docentes o directivos de escuelas públicas y, aún aquellas búsquedas que comienzan siendo individuales -como la educación en casa- terminan colectivizándose a través de organizaciones formales o informales.

De modo que vivimos un proceso colectivo, no único ni localizado, sino diverso y distribuido, de búsqueda de soluciones o de nuevos escenarios de vida en los cuales se inscribe una profunda transformación educativa que ya está en marcha.

El propósito de la Educación

Sabemos que las grandes preguntas de la educación son el para qué, el qué y el cómo. Desde los ámbitos oficiales los cambios se centran mayormente en lo que se enseña, mientras que las experiencias alternativas suelen poner el centro en las metodologías.

Una transformación profunda de la educación no provendrá ni de nuevos contenidos de los aprendizajes, ni de nuevos métodos de enseñanza. Lo que hace de elemento ordenador de una transformación educativa es la respuesta que demos a la pregunta ¿para qué educamos, para qué aprendemos? Del nuevo propósito de la educación surgirán nuevos contenidos, nuevos métodos, o los mismos adquirirán otra dimensión en un contexto diferente.

Desde la experiencia de 24 años en la Escuela de la Nueva Cultura “La Cecilia”, proponemos que una nueva educación debe ser transformativa, creando las condiciones para la transformación personal. Esto implica desarrollarse o crecer en libertad, desprendiéndose del trasfondo de condicionamiento genético, cultural, psicológico, instalado en cada uno para así poder ver el mundo con una mirada no contaminada por el pasado, una nueva mirada que construirá un nuevo mundo y una nueva sociedad, teniendo en cuenta que la sociedad es lo que somos.

A modo de cierre

Entendemos que vivimos una época de grandes cambios de paradigmas, a los cuales no escapa la educación. Se registran condiciones reales para una profunda transformación. Pero para que ello ocurra es necesario instalar esta necesidad y posibilidad en la cultura, en la subjetividad de las personas. La película “La Educación Prohibida” ha contribuido en esa dirección y la Red de Educación Alternativa “Reevo” pretende ser una continuidad que trabaje en la transformación necesaria, en el terreno mismo, junto a otras organizaciones que caminan en la misma dirección y que se multiplican día a día.

La Transformación Educativa de este siglo requiere de actores que se comprometan con un trabajo sostenido dentro de la diversidad, que puedan apoyar a todas las experiencias, sin comprometerse con una sola corriente pero sin creer, a pesar de ello, que todo es lo mismo, que todo funcionará, que todo llegará a ser parte de la educación del futuro.

En medio de este florecimiento de decenas o cientos de opciones, habrá de surgir un eje, un hilo conductor, un elemento ordenador que otorgue sentido a lo diverso y a lo disperso, que sirva desde un extremo a otro, desde la educación pública estatal hasta aquella que educa en casa o en la naturaleza, o para la revolución social. Nadie puede pensar que tiene en sus manos ese elemento ordenador, aunque tal vez lo tenga; esto surgirá de la práctica, validando un camino o varios pero, para que ocurra, debemos estar juntos y en movimiento.

 

 

Conversando en la plaza Rodriguez Peña, BsAs

 

Nos encontramos a tomar mates con Ginés del Castillo, fundador de la Escuela de la Nueva Cultura “La Cecilia” (Santa Fe) y a conversar sobre la Transformación Educativa en marcha.

Pueden venir a traer sus preguntas, sus inquietudes y sus ideas. No es una conferencia sino un encuentro de amigos interesados en construir un nuevo mundo.

Será este domingo 28 de septiembre de las 15hs hasta las 18hs.
En la Plaza Rodriguez Peña (Rodriguez Peña y Paraguay)
Frente-Junto al Palacio Pizzurno (Ministerio de Educación)

 

Podés ingresar al evento en facebook desde el siguiente enlace
www.fb.com/events/1492266231043795/

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Seminario Internacional de Educación ae14 – Anzaldo, Bolivia

A través de Reevo[i] (Red de Educación Alternativa) fuimos invitados, por Carlos Aguerrea, sacerdote de la Congregación de los Escolapios[ii], a un Congreso Internacional de Educación[iii] que se realizaría en el mes de Julio en la localidad boliviana de Anzaldo, donde su congregación tiene la Unidad Educativa San José de Calasanz, con internado, que atiende alrededor de 200 niños, niñas y jóvenes entre los 6 y los 20 años, provenientes de los alrededores rurales.

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Anzaldo[iv] es un pequeño pueblo de Bolivia, ubicado a unos 65 Km al sureste de la ciudad de Cochabamba, a un poco más de 3000 m de altura. Aún predominan las casas de adobe, mientras sus calles de tierra empedrada comienzan a ser pavimentadas y se construyen algunas casas con materiales más modernos. Si uno se para en la plaza y mira en dirección a los cuatro puntos cardinales puede ver finalizar las construcciones a unas dos o cuatro cuadras a cada lado. La población habita mayormente en zonas rurales mientras que en el pueblo no deben vivir más de 2000 personas pero habitualmente se ven muy pocas personas en las calles.

La propuesta me entusiasmó inmediatamente por la oportunidad de conocer el interior de este país, uno de los más pobre de Sudamérica, que está llevando a cabo una revolución social inédita y que recientemente ha promulgado una nueva Ley de Educación[v] (Ley 070 Avelino Siñani-Elizardo Pérez) en cuya portada está estampada la expresión “Revolución en la educación”. Me intrigaba también la forma en que podríamos nosotros hacer un aporte de utilidad para la transformación educativa en una realidad tan diferente a la nuestra.

Partimos hacia Bolivia por la mañana del 9 de julio, mientras en Argentina se hacían los preparativos para los actos de la Independencia. De Buenos Aires a Santa Cruz de la Sierra y de allí a Cochabamba, donde nos esperaban en una camioneta para llevarnos a Anzaldo, en una travesía de más de dos horas por las montañas, ya de noche, atravesando algunos poblados donde pudimos entender que ya estábamos en otra cultura, una cultura milenaria que persistía (resistía) a pesar de la conquista española, el saqueo imperialista asociado a los gobiernos dictatoriales y la penetración cultural moderna.

Llegamos a Anzaldo entrada ya la noche, un pueblo en penumbras que no pudimos apreciar hasta el día siguiente. Nos alojaron en una habitación de la sacristía de la Iglesia (¡algo que no pisaba desde la niñez!) y nos llevaron al comedor de la Escuela donde nos sirvieron un plato de quinua y papas, que fue el anticipo culinario de lo que comeríamos en los días posteriores: todos platos desconocidos para nosotros. Comí con apetito, dispuesto a mantenerme con vitalidad como fuese a pesar de que había algunos trozos de carne mezclados, que tuve que poner a un lado ya que soy vegetariano desde hace más de 30 años. Al día siguiente pudimos aclarar lo de nuestra dieta y pudimos apreciar los platos típicos sin temor. Para el desayuno nos ofrecían un líquido caliente, espeso y rojizo, que llaman “api” y está hecho con el maíz morado triturado, fermentado y hervido, que llegué a apreciar mucho; los almuerzos y cenas eran con arroz, papas, y un plato característico del pueblo que llaman “phiri” o “phirimaleta” ya que lo llevan con ellos cuando deben viajar y que consiste en trigo triturado y tostado que se acompaña con un quesillo.

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El Congreso (o Seminario, como terminó siendo por una rara decisión del Ministerio de Educación) se realizó en un gran Coliseo que inauguró recientemente Evo Morales y en las instalaciones de la escuela de San José de Calasanz. Los participantes, más de doscientos, provenían de lugares cercanos como Cochabamba pero también de otros más alejados como La Paz o Santa Cruz de la Sierra que hicieron un esfuerzo considerable para asistir.

Las actividades se desarrollaron durante tres días, con exposiciones y talleres. Dentro de las autoridades presentes había autoridades del Municipio y representantes de diferentes ámbitos educativos oficiales y del Ministerio de Educación de la Nación. Los talleres estuvieron a cargo de educadores locales y experiencias educativas diversas. (Ver recuadros al pie)

La ausencia de Rosa María Torres, ex Ministra de Educación de Ecuador, quien debía cerrar con la conferencia final, hizo que nos tocara a nosotros hacerlo, lo cual implicaba una gran responsabilidad que nos obligó a repensar las políticas educativas en un nuevo contexto.

Durante los dos días anteriores en Anzaldo, dialogando con los participantes, habíamos podido vivenciar  muchas situaciones y particularidades de la educación y la situación política de ese país.

Bolivia está viviendo un proceso muy interesante, tanto en el orden político como en lo educativo. La reciente Ley de Educación es una ley muy progresista, que abre muchas posibilidades a una transformación educativa; no obstante, no queda claro cuál será el espacio que tendrán las experiencias alternativas en un escenario tan complejo donde hay prioridades acuciantes que tienen que ver con la pobreza, la necesidad de definir un modelo de “desarrollo”, el protagonismo de las comunidades aborígenes, etc.

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Hay una gran cantidad de experiencias alternativas que surgen del seno de la sociedad, desde diferentes sectores. La mayoría apunta a trabajar con reivindicaciones de sectores carenciados o comunidades aborígenes pero también se dan experiencias de otros sectores que buscan una educación diferente, en general, del tipo anti-sistema pero sin un horizonte definido. No he podido percibir una unidad en esta diversidad de experiencias, alguna red que las reúna, las vincule, las potencie; tal vez Reevo pueda ser una herramienta de utilidad para esos fines. En mi exposición me referí a Reevo e invité a inscribir sus experiencias. Nuestra experiencia educativa en La Cecilia convocaba la curiosidad e interés de los participantes, con muchos de los cuales tuvimos largas conversaciones que nos posibilitaron conocer sus experiencias así como aportar las nuestras.

En el ámbito oficial se percibe una fuerte voluntad, como es lógico en la situación actual del país, a llegar a todos con la educación. Podríamos decir que “educación para todos”, la consigna que sostienen hoy los organismos internacionales, es compartida por la corriente educativa oficial. En la realidad social boliviana, parece lógico seguir esta consigna, no obstante me permití referirme a lo que viene más adelante y que ya podemos ver en nuestro país: que la “educación para todos” tiene un límite en el cual se debe optar por convertirse también en una “educación para cada uno” o terminar excluyendo a no menos de un 30 % de jóvenes que abandonan sus estudios por diferentes razones. En esa dirección de personalizar la educación, el aporte de las experiencias educativas alternativas es importante pero también es necesario que ellas comprendan su lugar en los procesos sociales y dejen su ostracismo voluntario y se integren a los procesos que vive la sociedad.

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Carlos Aguerrea, el sacerdote Escolapio organizador del evento, tiene la firme determinación de hacer de Anzaldo un centro de cultura y educación desde donde se contribuya a la transformación educativa y social de la región y del país. Este Congreso seguramente ha significado un importante paso en esa dirección y agradecemos la oportunidad de haber estado presentes, aprendiendo y colaborando para este cambio profundo que la humanidad requiere.

 

Autoridades presentes y conferencistas

  • Grover Vallejos Zárate, Alcalde de Anzaldo.
  • Edgar Pari, representando al Ministro de Educación.
  • Jorge Ponce, Director Departamental de Educación.
  • Rubén Uriona Andia, Director Distrital de Educación.
  • Rubén Ustáriz, Rector de la Escuela Normal de Cochabamba y Coordinador del PROFOCOM (Programa de formación docente) del Departamento de Cochabamba.
  • Representantes de PADEM (programa de apoyo a la democracia municipal).
  • Ginés del Castillo, representando a Reevo y a la Escuela de la Nueva Cultura La Cecilia, de Santa Fe, Argentina[vi].
  • Estaba prevista la presencia de Rosa María Torres, ex Ministra de Educación de Ecuador pero no pudo asistir por problemas personales.

Talleres

  • Escuela de la Nueva Cultura “La Cecilia” (Santa Fe, Argentina), Escuela alternativa con más de 20 años de funcionamiento y reconocida oficialmente por el Ministerio de Educación de Argentina.
  • COPEHU (Chile), Prácticas de Autoliberación
  • LESMES (Colegio P. Poveda, Cochabamba), Método innovador de lectoescritura y matemática para primaria.
  • Pedagogía de Proyectos (Colegio P. Poveda, Cochabamba), Proyectos de investigación y producción con estudiantes de secundaria priorizando su autonomía y protagonismo.
  • Asociación Aguayo (Copacabana), Experiencia de trabajo educativo a través del arte.
  • Red Escolapia de Educación (Anzaldo), Resolución de conflictos en el ambiente escolar y formación de un Equipo de Mediación en Conflictos.
  • COPEHU (Cochabamba), Las 5 llaves del aprendizaje-Pedagogía de la Intencionalidad
  • CERPI (El Alto), Dificultades de aprendizaje.
  • Yachay Tinkuy (Cochabamba), Derechos Humanos y ciudadanía en la educación.
  • Centro Educativo Flor de Montaña (Samaipata), El reto de construir una escuela del siglo XXI: historia, filosofía, prácticas pedagógicas, presente y futuro.
  • Alberto Salas (Educador popular, Cochabamba) Trabajo colaborativo en la educación popular.

 

Video

 


[i] Reevo (Red de Educación Alternativa)

http://reevo.org/

[ii] Escolapios Anzaldo

http://www.doctoraedilicia.com/noticias1.php?recordID=474#.U-Z2V_l5OmB

[iv] Mapa de Anzaldo 17°49’60” S     65°55’0″ W

http://wikimapia.org/#lang=es&lat=-17.778450&lon=-65.932260&z=16&m=b

[v] Ley de Educación de Bolivia 070 Avelino Siñani-Elizardo Pérez

http://www.oei.es/quipu/bolivia/Leydla%20.pdf

[vi] Escuela de la Nueva Cultura “La Cecilia”

Fotos del ENCUENTRO: Una educación para la transformación humana

Los días 5 y 6 de Julio realizamos en La Reja (BsAs) junto con REEVO y COPEHU el ENCUENTRO: Una educación para la transformación humana.

 

Reunidos en plenaria de educadores

ENCUENTRO Una educación para la transformación humana

Encuentro-SITIO-WEB

FORMULARIO DE INSCRIPCIÓN – INSCRIPCIONES CERRADAS DESDE EL SÁBADO 28 DE JUNIO

PRIMER PASO: http://bit.ly/encuentroeth – Datos

SEGUNDO PASO: http://bit.ly/encuentroeth2 – Reservas

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FECHA 5 y 6 de Julio

LUGAR Parque de Estudio y Reflexión La Reja
Alfonsina Storni 1568, La Reja, Buenos Aires
Lugar en google maps http://bit.ly/encuentroethLUGAR
Sitio web del lugar: http://parquelareja.org/

ENTRADA: Libre y gratuita con contribución voluntaria para gastos de organización.

ALOJAMIENTO: En el lugar se dispone de alojamiento limitado a pocas plazas (con un costo accesible), también hay hoteles y campings cercanos y algunas personas de la zona que ofrecen alojamiento.

COMIDA: A confirmar. Se está previendo un servicio de buffet o viandas, servicio que se deberá abonar con anticipación.

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Este encuentro se ofrece como un espacio de diálogo para ver-juntos las posibilidades de una transformación personal y de una nueva educación en torno a la filosofía de Jiddu Krishnamurti, con la participación de la Escuela de la Nueva Cultura La Cecilia.

Dirigido a educadores, alumnos y público en general. No asistir con niños.
ENTRADA LIBRE Y GRATUITA – INSCRIPCIÓN REQUERIDA

TEMAS
-La transformación humana
¿Como veo mi vida?¿Siento que debe cambiar mi vida? ¿Qué creo que debería cambiar? ¿Es posible una completa transformación? Dificultades para el cambio. ¿Que lo impide?

-Una educación para la transformación
¿Que lugar tiene la educacion en la transformacion de la humanidad y en nuestras vidas?
¿De qué manera puede aportar la visión de Krishnamurti a un cambio profundo de la educación actual?

-La experiencia educativa de la Escuela de la Nueva Cultura “La Cecilia”
Se destinará un momento para que los fundadores y educadores presentes cuenten la experiencia de esta escuela iniciada en el año 1991, que es la única escuela de habla hispana inspirada en las “enseñanzas” de J. Krishnamurti.

La Escuela de la Nueva Cultura La Cecilia, iniciada en el año 1991, es la única escuela de habla hispana inspirada en las “enseñanzas” de J. Krishnamurti. En la actualidad, trabaja intensamente, junto a Reevo y otras organizaciones, para introducir en la cultura una visión que contribuya a un cambio educativo que permita una auténtica transformación personal y social.

 

PROGRAMA DE ACTIVIDADES
Sábado 5 de julio (Primer día)
10.00 – 13.30 Bienvenida y presentación COPEHU, REEVO, La Cecilia – Encuentro de diálogo sobre La Transformación Humana
13.30 – 15.30 Almuerzo, tiempo libre, recorrido para conocer las instalaciones a cargo de COPEHU
15.30 – 19.00 Encuentro de diálogo
19.00 – 21.00 Presentacion de La Cecilia
Domingo 6 de julio (Segundo día)
10.00 – 13.30 Encuentro de diálogo sobre una Educación para la Transformación
13.30 – 15.30 Almuerzo y tiempo libre
15.30 – 17.00 Encuentro de diálogo y silencio de cierre
17.00 – 18.00 Orden y Limpieza

 

+INVITAN
La Ceciia – Escuela de la Nueva Cultura “La Cecilia”
REEVO – Red de educación alternativa
COPEHU – Corriente Pedagógica Humanista Universalista

2do ENCUENTRO KRISHNAMURTI

FOTOS

Día uno – Viernes 2 de Mayo

 

Día dos – Sábado 3 de Mayo

Participaremos del “Encuentro provincial de jóvenes dirigentes”

Dentro de nuestras actividades de charlas y debates públicos a los que somos invitados a participar desde grupos independientes o instituciones este sábado 23 de Abril estaremos participando del Encuentro Provincial de Jóvenes Dirigentes en el taller “La educación como herramienta de transformación social”
Junto a la Prof. Evangelina Garrapa (Subsecretaria de Empleo y Economía social Municipalidad de Rafaela)
y el Prof. José Luis Troncoso Gonzales (Escuela N° 570 Pascual Echagüe)

Se realizará desde las 13hs en UPCN Santa Fe (Colastine)

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